Ideas & Updates
Share
SHARE

Pagos digitales, negocios reales: cómo América Latina impulsa la inclusión productiva

© Rosa Fernández/PNUD Perú

La digitalización de las mipymes transforma la manera de hacer negocios y redefine la inclusión, la productividad y el futuro económico de la región.

Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) representan más del 99 % del total de empresas en América Latina y el Caribe y generan cerca del 61 % del empleo formal y el 40 % del PIB regional (CEPAL, 2024). Son el corazón de las economías locales, pero también las que menos recursos tienen para superar la brecha digital.

Millones siguen operando en efectivo, sin acceso a crédito ni herramientas tecnológicas, y al margen de los beneficios del comercio electrónico y los pagos digitales. Cerrar esa brecha no es solo un desafío tecnológico: es una oportunidad estructural para impulsar la productividad, inclusión y equidad en toda la región. Esto requiere una digitalización inclusiva y productiva, aprendiendo de buenos ejemplos regionales y de una visión regional compartida, así como de una hoja de ruta para la digitalización de las mipymes.

Tres principios para una digitalización inclusiva y productiva

1) Inclusión por diseño: La inclusión no es un resultado automático de la innovación tecnológica: es una decisión de política pública y de diseño institucional. Requiere construir, desde el origen, sistemas digitales accesibles, interoperables e inclusivos, sostenidos por una infraestructura pública digital abierta que combine pagos instantáneos, identidad digital y conectividad asequible, especialmente en las zonas rurales donde la exclusión tecnológica aún limita las oportunidades. También supone diseñar con enfoque territorial y de género, reconociendo que mujeres, personas migrantes y jóvenes enfrentan barreras distintas para acceder a servicios financieros y tecnológicos. Y la educación digital y financiera se debe asumir como una verdadera política de Estado, capaz de generar confianza, fortalecer capacidades y garantizar que nadie quede fuera de la economía digital.

2) Protección y confianza: La confianza es el cimiento de todo ecosistema digital. Sin marcos regulatorios sólidos y mecanismos de protección, las mipymes no adoptarán tecnologías por miedo al fraude, la pérdida de fondos o la exposición de sus datos. Los nueve Principios de la ONU para Pagos Digitales Responsables establecen una guía global para que los sistemas digitales sean seguros, inclusivos y centrados en las personas. Abarcan desde garantizar el acceso universal a pagos digitales asequibles y confiables, hasta proteger los fondos, los datos y los derechos de las personas usuarias. Promueven además la igualdad de género, la transparencia, la interoperabilidad entre sistemas, la educación financiera, la rendición de cuentas de los proveedores y la colaboración público-privada como base de la confianza. En conjunto, estos principios constituyen una hoja de ruta para asegurar que cada transacción digital contribuya al desarrollo humano y a la inclusión financiera sostenible.

3) Valor y uso productivo: La verdadera transformación ocurre cuando la digitalización genera valor económico tangible y bienestar social duradero. No se trata únicamente de incorporar más tecnología, sino de emplearla estratégicamente para potenciar la producción, dinamizar el comercio y fomentar el bienestar. Esto implica integrar los pagos digitales con servicios financieros y productivos —como crédito, ahorro, seguros y acceso a mercados— para que las mipymes no solo transaccionen, sino crezcan. También requiere medir los resultados más allá del volumen de operaciones, evaluando su impacto en la productividad, la generación de ingresos, la formalización y el bienestar económico. Finalmente, supone vincular la digitalización con la sostenibilidad y la resiliencia climática, aprovechando la trazabilidad de los pagos para construir cadenas de valor más verdes, transparentes y justas.

© Gisela Davico/PNUD Perú

Transformación en marcha: experiencias que impulsan la inclusión digital en la región

La región avanza hacia la inclusión digital mediante estrategias que combinan innovación tecnológica, políticas públicas y alianzas multisectoriales, generando impactos medibles en productividad, formalización y resiliencia económica, particularmente de las mujeres.

En Perú, la iniciativa Innova tu mercado del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) demuestra que la innovación puede nacer en los espacios más tradicionales. Comerciantes de mercados populares —en su mayoría mujeres— hoy gestionan sus inventarios con herramientas digitales, cobran electrónicamente y acceden a servicios financieros formales. El resultado: negocios más resilientes, mujeres más empoderadas y comunidades más conectadas.

En México, Strive México —una alianza entre el PNUD, el Centro Mastercard para el Crecimiento Inclusivo y distintos gobiernos impulsa a mujeres emprendedoras y jóvenes a formalizarse, construir historial,crediticio y expandirse hacia nuevos mercados.

En República Dominicana, la Guía de Inteligencia Artificial para mipymes elaborada por el PNUD marca un paso innovador. La herramienta orienta a los pequeños negocios sobre cómo aprovechar la IA de forma ética, práctica y segura, democratizando el acceso a tecnologías avanzadas y potenciando su productividad.

Y en Guatemala, la Alianza Better Than Cash junto con Anacafé demostraron en un estudio que el uso de dinero en efectivo en la cadena del café representaba USD 6,8 millones por cosecha en costos ocultos. La introducción de pagos digitales puede reducir riesgos y pérdidas, aumentar la trazabilidad y fortalecer la autonomía financiera de las mujeres productoras, que representan aproximadamente una cuarta parte de la fuerza laboral del sector.

Una agenda común hacia el desarrollo digital inclusivo

Para que la transformación digital sea verdaderamente inclusiva y genere beneficios compartidos, América Latina necesita una agenda común que articule visión política, innovación tecnológica y cooperación regional sostenida. Tres elementos clave para el avance de esta agenda regional son:

• La Interoperabilidad regional: los sistemas de pago deben comunicarse entre países e instituciones, reduciendo costos y fricciones. Los pagos interoperables regionales pueden dinamizar el comercio intrarregional y abrir nuevas oportunidades para las mipymes exportadoras.

• Gobernanza digital y confianza: la cooperación entre gobiernos, bancos centrales, fintechs y organismos multilaterales es esencial para establecer estándares comunes de protección a las personas consumidoras, privacidad de datos y ciberseguridad. Sin confianza, no hay adopción sostenible ni inclusión real.

• Inclusión e inteligencia artificial (IA): las estrategias digitales deben integrar la igualdad como principio y la inteligencia artificial como oportunidad para reducir brechas. Las mujeres empresarias, las personas jóvenes innovadoras y las comunidades rurales deben acceder a herramientas, liderazgo, financiamiento y datos abiertos. La IA, bien implementada, puede amplificar su productividad, pero requiere gobernanza ética y una perspectiva humana.

El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y la Alianza Better Than Cash comparten un compromiso común: hacer de la inclusión financiera de las mipymes una herramienta de cambio estructural que integre innovación, inclusión, sostenibilidad y resiliencia, para que cada pago digital impulse el desarrollo de toda la región.

Cuando todos colectivamente apoyamos la digitalización de las mipymes diseñando políticas, estándares y soluciones que aseguren que cada pago digital contribuya a más productividad, más igualdad y más bienestar, las herramientas financieras digitales se pueden convertir en un verdadero motor de inclusión y crecimiento compartido que derive en resultados tangibles.

© PNUD Perú